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Castillos en el aire

:(

Me está costando más que casi cualquier cosa que haya hecho antes el intentar sacar lo que estudio ahora. No lo digo por la mayor o menor dificultad, lo digo porque llevo un día de clase después de las vacaciones de Navidad y ya no puedo con el alma. Creía que iba a volver con bastantes ánimos porque aunque los dos años que técnicamente debería pasarme estudiándolo sean un coñazo, el resultado final que tengo en mente sí que me interesa. Pero ya no me anima ni eso. Creo que si algo me hace levantarme cada día deseando no haberlo empezado nunca, estar triste y de mal humor continuamente, sintiendo que me lo estoy perdiendo todo, deseando que lleguen las diez de la noche porque a esa hora ya he terminado y cuando llega esa hora sufriendo de nuevo por lo poco que queda para el día siguiente, y bastantes cosas más, es algo que no merece que yo gaste ni un minuto de mi vida en ello.
Esto va más allá del “ay no te quejes, a nadie le gusta estudiar pero hay que hacerlo”; porque yo esa etapa de vagancia ya la viví y me costaba, pero la aceptaba como eso: como algo que a veces me daba pereza, pero que era algo que tenía que hacer, más que nada porque yo lo había elegido y realmente me gustaba; pero esto va mucho más allá.
No sé cuál es exactamente la causa por la que me cuesta tanto, porque lo cierto es que es algo bastante interesante. No sé si las circunstancias en las que estaba la gente de mi alrededor y yo misma al empezarlo, o la forma de dar las clases, o la gente…, de verdad que no sé lo que es, pero no lo soporto. NO LO SOPORTO.
El problema es que dejarlo ahora supone probablemente pasarme este año haciendo prácticamente nada; porque lo más seguro es que no encuentre ningún tipo de curso mínimamente interesante que comience en esta fecha, y que si lo encuentro no sea accesible a mi bolsillo. ¿Trabajar? Sí, es la solución más factible, pero yo y sólo yo sé porqué motivo probablemente no conseguiría trabajo.
Y está claro que en mi casa sin hacer absolutamente nada no me voy a quedar, más que nada porque me deprimiría, seguro. Además está el problema de pensar qué es lo que voy a hacer el año que viene, porque se supone que en el caso de dejar esto, voy a empezar algo nuevo. Nuevo, bonito, interesante y que me motive, ¿eso existe?.
¿Qué hago? ¿Dejo pasar el tiempo y me limito a sacar esto como pueda, estudiando para cada examen tarde, mal y nunca, arrepintiéndome porque sé que podría hacerlo mucho mejor; y luego compruebo que no conseguiré trabajo de esto, porque hay gente como yo a patadas? ¿O paso de esto y hago como que estoy buscando trabajo o algún curso y cuando me doy cuenta ya es verano y yo me he pasado todo un año de mi vida sin hacer nada?.
Yo quiero que exista mi trabajo, uno para el que he estado preparándome durante tres años; uno que es tan sumamente necesario y que no existe (y no entiendo por qué estúpida razón). Y lo del "no existe" es algo literal, no es que lo haya pero sea muy escaso, no, es que no existe, tal cual. ¿Por qué voy a tener yo que hacer otra carrera para completar mi título o hacer unas oposiciones que aunque tienen algo que ver con mis estudios no son específicas de los mismos, si he invertido tanto tiempo en prepararme como un Fisioterapeuta, un Logopeda, un Trabajador Social o alguien que ha estudiado Relaciones Laborales o Turismo por ejemplo, si ellos pueden llegar a tener la opción de trabajar de eso que han estudiado? Me parece algo completamente ilógico.
Bueno, se acabo el monólogo depresivo por hoy; esta noche a lo mejor le vuelvo a comentar a mi madre lo mal a gusto que estoy, para ver su cara de “bueno, como tú quieras…” y entonces sentirme mucho peor conmigo misma.
A las tres salgo para clase, creo que antes voy a llorar…o algo. Esto es horrible :(

De vuelta

Las tan esperadísimas vacaciones se han hecho demasiado cortas, como pasa siempre; mi no-rutina no ha durado demasiado ni ha sido disfrutada como se merecía. Una pena.
Me he propuesto cosas, pero no se las digo a nadie porque así si no las cumplo sólo me siento mal conmigo misma y cara a los demás es como si no hubiera pasado nada. Necesito ánimos y buen humor en vena. Hoy tengo dosis suficiente pero me cuesta creer que vaya a durar mucho; espero equivocarme, por mi bien.
Que la vuelta a todo os sea leve :)

Planeta Tierra

Cuando alguien como P., que me produce cosas como las que él me produce, viene y “me habla”, lo más probable que ocurra es que me descentre todo lo que queda de noche, y que me la pase resoplando y riéndome enfermizamente; y a la de ya, mi imaginación dando vueltas como una loca. No puede ser, no.
Si ya vi que al final plantar cara y por lo menos responder no era tan difícil, aunque por dentro esté haciendo verdaderos esfuerzos para que no flaqueen mis piernas ni se me caiga la baba porque he dejado de pensar.
Dos veces en dos días. No está mal, sobre todo después de tanto tiempo sin ello; y no, no penséis mal.
Si no fuera por la rubia teñida, cuarentona, mezcla de Lidia Lozano y Belén Esteban que andaba por allí revoloteando, todo hubiera ido mejor.
Pero bueno, no está mal para empezar; y además me han dicho cosas, que aunque prefiero no creerme, al menos sirven para alegrarme un poquito más y darle más cuerda a mi imaginación. Y encontró mis ojos varias veces, y luego pensé en que podría habérselos dejado encontrar aún más veces…
Y mis nervios pre-salidadecasa eran por algo. Una buena noche ayer. Sí señor.

León 05

He estado durante tres días tomando café en León, creo que no me llega con los dedos de las manos para contarlos todos. Estuve rodeada de A's y de O's y de D's, y de otras tantas letras. Pisé nieve de verdad y estuve nadando entre la niebla y disfrutando del frío. Fue una de las pocas veces en mi vida que acaricié gatos y que los tuve durmiendo en el cuello. Visité sitios y saqué unas cuantas fotos. Hice regalos y me regalaron cosas a mí. Varias. Muchas.
Conocí a gente. Hablé mucho y me callé demasiado, sobre todo me callé (¿sí o no?); y aunque ya debería estar acostumbrada a eso tan habitual que “hago” siempre, después no me sentí nada bien.
Podrían haber pasado un millón de cosas diferentes, pero no lo hicieron, pasaron las que pasaron. Aunque sí que ocurrieron cosas nuevas para mí, y todavía no sé si es algo bueno o malo.
Esos “quedamos a tomar algo”, como siempre, geniales. Gracias. No hace falta decir mucho más.

Estaban, están, estarán

Parte I
Se inundó el espacio de vacíos sin humo, y se quedaron heladas las almas desnudas.
Se veía venir lo siguiente.
Habían estado tanto tiempo alejados que ahora no sabían ni sus nombres.
Uno enfocó sus grandes ojos grises hacia la barrera transparente que hasta entonces los separaba y éstos se clavaron justo en el centro de las dianas negras del otro. Se asfixiaban pero no podían darse aire, porque eso los haría asfixiarse aún más. La soga les apretaba con fuerza el cuello, pero había llegado a ser una angustia bastante soportable.
Hubo caídas de ojos, ombligos cercanos, indecisión, susurros vacíos, y corazones abiertos de par en par; silencios, palabras, guiños y sensaciones de mareo; impulsos, vaivenes, abrazos, sonrisas y sombras.
Se dieron la mano y sin querer intentaron no olvidarse. Vivían para ver y verse. Vivían para ellos queriendo no saber que existían los demás.
Se encontraron en el momento justo, en el lugar exacto.
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Parte II
Y después de todo eso, se hizo de día, y cuando se fue la luna, se fue todo. Era obvio que tenían que abrazarse muy fuerte ahora que podían, tan fuerte como si no quisieran dejarse escapar porque al despertarse nada de eso habría sucedido y nunca más sucedería. Los dos sabían en el fondo que después de darse la vuelta no volverían a estar nunca tan cerca como esa noche, porque era difícil sentirse tan cerca de nadie. Por eso cuando los ojos grises dejaron de ver a los negros se sintieron tan solos y tristes que si hubiesen sabido llorar hubiesen llorado, pero como no sabían se conformaron con ir mirando el camino a casa aunque no hacía falta porque lo conocían de memoria…
A lo mejor fueron demasiadas cosas en demasiado poco tiempo, o a lo mejor fue demasiado tiempo y demasiadas pocas cosas.
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Parte III
Cuando los ojos grises se abrieron, les costó situarse en ese cotidiano lugar que parecían no reconocer y al que les costó volver. Al cabo de un par de segundos ahí estaba todo, donde siempre. La ventana por la que tantos paisajes diferentes habían contemplado, el montón de ropa encima de la mesa, la tonelada de mantas que necesitaban para conciliar el sueño. Sonó un suspiro de alivio, o quizás de otra cosa, desesperanza…
Desde la ventana podía verse el cielo despejado, ni una sola nube, seguro que fuera hacia frío, podía notar la luz en la cara y el aire helado casi a través del cristal. De todas maneras, mientras sonaba esa canción de fondo, la que hablaba de él (como todas en ese momento) y siempre le recordaría esa noche, se alegró de que sólo hubiese sido un sueño, no habría funcionado, no habría sido así, no habría sido.
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Todo estaba como siempre, como siempre…
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Recordó el corazón que había terminado en el suelo hacía unas horas y que los dos parecían haber olvidado, probablemente se rompió en mil pedazos al caer desde tanta altura.
Seguro que notó los titubeos entre tantas y tantas frases bonitas, notó la verdad escondida detrás de aquellas palabras aparentemente llenas de decisión que quizás sólo fueron eso, palabras, aunque entonces parecían otra cosa, parecían un mundo…
Así que aprovechó que terminaba el año para encerrar bajo llave aquel sueño y aquellos ojos negros que pudo tener tan cerca sólo por una vez pero que decidió que no podía quería volver a mirar nunca más.

Seis años después...

Resulta que se me sigue dando la vuelta el estómago cuando creo que te he visto aunque realmente no seas tú de verdad, está claro que lo mío es "cambiar"... hay que joderse…

Autocontrol

No tengo control sobre mis actos. Lo siento, no lo tengo. No puedo evitar que se me escape hacer ciertas cosas feas, muy feas y desagradables.
Hoy me peleé con mi hermana. Del todo. Sé que suena patético pero me pegué con ella. Y luego me sentí fatal. No por el hecho de pegarnos y de haber sido la primera en dar rienda suelta a mi yo violento, que ya de por sí es algo ilógico y vergonzoso, sino por el hecho de no tener autocontrol y de comprobar que al final todo lo que me dice la gente en momentos de tensión verdaderamente es cierto.
Cuando estás cabreado con alguien utilizas lo que sea para hacer daño, y mi hermana sabe que mi punto débil son ciertos insultos, así que utiliza eso. Y me afecta de verdad. Creo que más de lo que ella imagina. Porque sé que si lo dice es por algo, y que aunque sea en el fondo lo piensa realmente. Probablemente todo lo que decimos aunque se trate de bromas o chistes sobre alguien, está basado en algo que pensamos de verdad.
Pero intento olvidarme del tema y me voy a hacer lo que estaba haciendo tranquilamente antes de todo el lío.
Mi madre aparece por allí y me pregunta, y yo se lo cuento y por una vez parece que me entiende un poco. Todo va bien hasta que deja caer un poco la balanza del lado de mi hermana, y yo vuelvo a enfadarme y mi madre conmigo, y yo me encolero tanto que me voy de la habitación por miedo a lo que pueda venir después. Sé que a veces me equivoco, y sé cuando no tengo razón, pero también sé cuando se equivocan conmigo, y últimamente casi nunca tengo yo toda la culpa; que los demás no vean eso no me parece demasiado justo.
Así que me muero de la rabia y se me encharcan los ojos, y pienso en salir a caminar sin pensar a dónde, pero acabo encerrándome en la habitación no sin antes hacer el ruido suficiente que “creo” que me ayuda a descargarme un poco. Pero por si no fuera bastante, cuando yo pretendo calmarme por mi cuenta, en un último intento de molestarme aún más mi hermana me dedica otro par de frases, y yo le pido por favor y completamente derrotada, que me deje tranquila, que no me hable y que no siga intentando molestarme si ya estoy cabreada de antes porque no puedo con todo. Pero no me hace caso.
Me meto en mi refugio de mantas todo lo deprisa que puedo y ahí me quedo un buen rato pensando. Pensando en que lo peor de todo es que probablemente las dos tengan razón y yo sea todo eso que han dicho, y que por eso las cosas están así y no van a mejorar mucho más; y que carezco totalmente de autocontrol para según qué cosas y eso no es bueno; y que no me gusta todo eso de mí y no puedo cambiarlo; y que al final la culpa de todo seguramente sea mía, porque ellas son más objetivas que yo sobre mi persona (claro) y aunque las formas no hayan sido las mejores, estoy bastante cerca de creer firmemente que todo lo que dijeron es cierto.

Australian Blonde

Fui a un concierto, me gustó mucho, y se terminó muy pronto. Eso fue lo que pasó hoy. Quitando lo de que casi se me saliera el corazón del pecho, tomarme un café con Fran Fernández y volver a casa con el disco firmado, una foto y algún beso (que le vamos a hacer, cuando alguien me entusiasma [y él me entusiasma mucho] soy así de flipada y mi edad mental disminuye bastante).
Un buen concierto y un mal ambiente. No me gustó mucho la gente, pero sí la actuación, para variar. A causa de mi tensión y mis nervios permanentes ya mencionados, me pasé el concierto temblando, con el cuerpo totalmente agarrotado y reprimiendo sin querer lo que pretendían hacer mis pies, porque las canciones me absorbían y me dejaban fuera de juego; y yo no podía evitarlo. Mucha emoción y otros tantos recuerdos, aunque sean canciones nuevas.
Recomiendo muy mucho “Canciones de amor y gratitud”, precioso y melancólico a más no poder. Claro que todo depende de los gustos de cada uno. A mí me emociona cada vez que lo escucho, no puedo evitarlo.
Las cosas tardan demasiado en llegar y muy poco en irse.

Tormenta de frases

Siempre escribo las mejores cosas cuando me estoy quedando dormida, y luego no tengo forma de acordarme de aquello que en su momento (cuando le estoy dando forma) me parece genial. Eso me cabrea.
Ayer me quedé dormida con la música de fondo de la que estaba cayendo fuera (una tormenta en condiciones con su granizo, sus rayos, sus truenos…, me encanta dormirme así). Entonces recordé aquella vez que mi prima y yo esperábamos a que pasara el temporal refugiadas en la cama de mi abuela. Hacía años que no me acordaba de eso, pero fue lo suficientemente importante como para no llegar a olvidarlo del todo.
Hace mucho frío y llueve. Es un invierno con ganas.
Hoy al abrir la ventana vi que algunos tejados estaban blancos, pero resulta que no era nieve, sólo una mentirosa capa de granizo.
Ayer leía por segunda vez un libro en el que cada frase era prácticamente perfecta, todo lo que yo quiero decir siempre pero de una forma brillante, y yo me moría de la envidia.
Hoy, con todo, me voy a un concierto. Uno para el que llevo contando los días desde hace un mes. Tengo muchas ganas. Muchísimas. Esta noche otro poco.

Felices Fiestas

Parece que es mi turno de decir eso de ¡¡¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo a todos!!!
Pues ala, ya lo he dicho :)

Fuera del círculo

Hoy me escondí del mundo. No debería haber estado en casa, pero el caso es que sí lo estuve y no se lo dije a nadie porque tenía muchas ganas de dormir, y ver, y reir, y llorar, y comer, y flotar y estar tumbada en el sofá durante horas. Así que hoy no ha habido rastro de mí por ninguna parte.
El sol me engañó por milésima vez en lo que llevo de vida. Me dijo que iba a estar todo el día durmiendo, y luego me he enterado de que ha estado por ahí calentando sin decirme nada. Lo que él no quería, aunque no entiendo porqué, es que me subiera al autobús. Y eso que ya tenía la libreta y las pilas preparadas. Lo dejamos para otro día, que hay tiempo.
Y lo que no quería yo, era que no estuvieras. Hay días que no soporto la amistad ajena y que todo el mundo se quiera tanto, tantísimo. Suspiro. Si me das un par de besos lo olvido todo, ¿trato hecho? No, claro, no eres fácil de convencer...

La no-rutina de mañana

Mañana no voy a pensar ni por un minuto que tengo que ir a clase, porque NO tengo que ir.
Mañana cuando me levante no pensaré en todas las cosas que tengo que hacer antes de irme porque NO tengo NADA que hacer (bueno sí…bueno no), NI tengo que irme.
Mañana no voy a pensar en lo mucho que se me van a mojar los pantalones cuando salga de casa porque NO tengo que salir (POR FIN puedo estar disfrutando de la lluvia en mi casita:)).
Creo que nunca me había puesto tan contenta por unas vacaciones.
Así que mañana me levantaré cuando yo quiera, no me quitaré el pijama en todo el día si no quiero, comeré a la hora que quiera, tomaré todo el café que quiera y básicamente haré casi todo lo que yo quiera.
Adoro la no-rutina.
Mañana empieza todo, y yo mañana despertaré con los ojos y los puños apretados pensando: por favor que dure, que dure, que dure…

O.

Me he hecho amiga de una O. Una O. que a veces se vuelve S. y otras B.; aunque es mucho mejor cuando es O.
Se supone que debería intentar escribir algo para O., pero creo que llevamos demasiado poco tiempo relacionándonos como para escribir algo coherente. También podría aflojar las manos y ver lo que sale, pero prefiero no hacer eso porque no quiero imaginarme en qué podría acabar…
Es una O. de domingos y de madrugadas, y de "tomar café", y contarnos cosas y reirnos, bastante. También de más cosas.
No es que sepa mucho de O., ni O. de mí, porque las cosas van despacio y todo lleva su tiempo. Pero sí sé que:
A O. le encanta el cine y también la música; y le gusta el café solo…bastante fuerte, y la cerveza; afirma de manera poco creíble que va a dejar de fumar y tiene el récord sujetando el cigarro con la boca y aguantando el humo en los ojos. Le gustan Bruce Lee y DeNiro, y prefiere el vhs al dvd y un walkman a un discman.
A O. le gusta la ropa negra y dar cabezadas después de comer sin llegar a dormirse del todo, y tiene una preciosa colección de cosas aparentemente inservibles; pero yo creo que nada es inservible.
Le gusta estar en silencio cuando está solo o viendo una película, una sobre la mafia probablemente; y como mejor se lo pasa, aunque no lo parezca, es hablando tranquilamente delante de un café. Le dan seguridad los abrazos, tiene la risa fácil y me regala palmeras de hojaldre cuando menos me lo espero…
Ahora que me doy cuenta, creo que ya le conozco un poquito más de lo que pensaba :)

Empezando de cero

Hoy me apetece contar lo que hice ayer.
Como casi todo el mundo, yo ayer tenía una cena de clase a la cual no tenía ninguna gana de ir, pero el caso es que fui. Fui y me lo pasé aceptablemente bien. Hacía como más de dos meses que no salía y ya empezaba a tener ganas.
Las cenas son un universo aparte. Todo el mundo se vuelve diferente, todo el mundo se desmadra y es tu amigo íntimo. Me sentó bastante bien salir con esa gente, la verdad. Increíblemente me lo pasé bien bailando pachanga, cosa que creía que ya no era posible. Además me di cuenta de que vivo en una tensión constante y que me da miedo la gente, pero esto es algo un poco complicado de explicar. Hasta que no llegué a casa no aflojé los músculos, por eso hoy me duele todo, por haber estado rígida toda la noche pensando en que no sabía qué iba a pasar al minuto siguiente. Creo que esto no es nada positivo.
Por cierto, la gente no sabe estar sola. De quince personas sólo tres no teníamos pareja; está claro que el hombre no está hecho para vivir en solitario. Pero bueno en fin. Que cuando me metí en la cama estaba de lo más feliz porque me lo había pasado bien, porque me llevo muy bien con mis compañeras de clase, porque nos dedicaron una canción por estupendas, porque me reí muchísimo, porque me alegro de haber salido con gente diferente y porque POR FIN estoy de vacaciones (aunque oficialmente sean el día 22), después de un durísimo (no sabéis cuanto) trimestre.
La vida no está tan mal a veces :)

¡ !

¡¡ Dios mío, está volviendo a ocurrir !!

Para mí

Hoy me siento triste, estúpida, humillada, horrible, abrumada, deprimida, desencajada, apartada, sola, pequeña, melancólica, odiosa, saturada, desesperada, enferma, vomitiva, insultante, torpe, irresponsable, débil, cobarde, fea, vacía, mareada, desolada, asqueada, vencida, insoportable, tonta, frágil, perdedora, incompleta, aborrecible, pesada, abatida, abandonada, patética, indecisa, dolida, descorazonada, temerosa…y un largo etcétera que ni siquiera me apetece escribir.
Es curioso lo mucho que me quiero a veces.

...

Vuelven a estar las cosas descolocadas, y yo con ellas. Como casi siempre, nunca estoy donde debería. Total, para qué…

Un buen día

Hoy he tocado el sol desde la cama. No sabía que se podía presenciar tan fácilmente un baile de brillantes motas de polvo como el que he visto, ni tampoco que era tan fácil coger los rayos que entraban por las rendijas de la persiana. Así que el día ha empezado más o menos así:
Me he despertado casi a las diez
y me he quedado en la cama
más de tres cuartos de hora,
y ha merecido la pena…
Ha entrado el sol por la ventana
y han brillado en el aire
algunas motas de polvo,
he salido a la ventana
y hacía una estupenda mañana…
Es que es lo que llevo cantando desde el momento en el que abrí los ojos, porque la mañana ha sido literalmente así; sólo que debería decir la hora correcta, que es la una y media :)
Estoy de buen humor :))
…y no me he acordado de ti hasta pasado un buen rato…

Ideas

Mi pasillo dice que son las tres de la mañana.
A veces no puedo pensar. Así que cierro los ojos y dejo que las cosas pasen por encima y también por debajo y en círculos sobre mí.
Me había escrito una cosa en la cabeza, pero por más que busqué mirándome en el espejo no conseguí encontrarla; creo que se la tragó mi cerebro, el muy egoísta. Así que ahora no hago otra cosa que mover los dedos sobre el teclado y dejar que éstos hagan lo que quieran.
Tú: no puedes enamorarte de alguien porque te haya regalado ese libro que tanto necesitabas. No puedes darle una patada en el culo a todo lo demás.
Y yo sólo escribo fijándome minuciosamente en cual será la frase a la que le toque irse a la mierda con el rabo entre las piernas porque ya nadie la mira. Adiós a mi lío. Hasta otra.
Definitivamente el mundo se ha vuelto loco.

...

No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar. No puedo estudiar.

Soy completamente incapaz; no sé qué me pasa. Es una época pésima para la concentración. Creo que voy a dejarlo y me voy a pasar este año reflexionando. Me rindo. No estoy de coña.